domingo, 5 de enero de 2025

Sonia

Tantas horas perdidas trabajando para al final terminar igual de pobre que cuando la contratamos.

Irónico.
Al final me ha caído bien Sara, es una pena que fuera parte del trato. Saco las dos bolsas de basura y cierro el restaurante.
Tengo firmada la hoja de renuncia, así como me han enseñado a dónde planeaban celebrar el cumpleaños... Por supuesto, mañana en la sierra. Tengo las llaves del coche, las dejaré cerca.

A veces la vida nos coloca en una situación superior, otras tantas sólo somos marionetas y títeres de un gran...  CIRCO.

Día 6: parte 3

El local está cerrado, Sonia apaga la última luz del comedor. Iluminadas sólo por la luz de la luna, con las persianas bajas y la puerta de la entrada a medio cerrar, casi podríamos hablar de una escena de terror psicológico.

Hemos apurado hasta el último segundo, ya es hora de volver a casa. Sara se nos unió hace unas horas, y estamos ya en ese momento donde el color rojo-licor asoma en nuestras mejillas. Está muy hermosa.

El cristal de la puerta es diáfano, la luz que se cuela ilumina los bodegones de la recepción. 
No se oye nada.

- Gracias - Sonia se acercó a nosotras, abrió los brazos hacia Sara y la abrazó con fuerza -; la deuda está saldada.

El cuerpo de Sara cayó a sus pies, la sangre inundó la moqueta.

Qué.


sábado, 4 de enero de 2025

Día 6: parte 2

Sonia me ha llamado, parecía urgente, así que estoy camino al restaurante. Es domingo, me bajó las horas y a cambio lo libraba, ¿ya ha decidido cambiar de idea? Apenas han pasado un par de meses...

- En Agosto cerramos.

La noticia me cae como un jarro de agua fría.

Termino de cruzar la puerta y entro al vestíbulo, Sonia me espera a la entrada del primer comedor. No sé quién de las dos necesita más un abrazo.

Supongo que ella, yo siempre podré encontrar otro local donde echar a perder mi vida. El restaurante era para ella un sueño de juventud, si bien hubo rachas difíciles, es la primera vez que la veo tan abatida.

- Han denunciado - suspira-; sé que no has sido tú, también sé que podía pasar y que están en su derecho de hacerlo - me invita a entrar al primer comedor, ha preparado una mesa alta para dos, hay dos copas.

Dos copas, y una botella de frissante.

- Háblame de Sara - dice.

Día 6

Ahora todos los domingos me quedo en casa, a ser posible mirando al techo y ni siquiera me molesto en poner una lavadora. Disfrutando del silencio hasta las doce, cuando decido poner un podcast y disfrutar de la Historia Antigua. En especial me gustan los mitos ¿Os sabéis el de Medusa? Tiene dos versiones, en una ella no es culpable de su 'maldición', es más bien víctima de las idas de olla de una diosa, en otra ella misma decide ser más chula que nadie y afirma que es más hermosa que la Diosa Atenea.

Atenea, al igual que Afrodita, era muy celosa de cualquiera de todas sus virtudes, en especial también la belleza. Le faltó tiempo para convertir los preciosos cabellos de la gorgona en serpientes y su mirada dulce en mortífera.

Me gustan los dioses griegos, hacen justicia; la suya, a su manera y de la forma más violenta posible.

Cuando vuelva Sara, le preguntaré cuál versión conoce ella del mito.

Sonia

- Con los que tienen cuentas pendientes, todo apunta a que son hosteleros con préstamos hasta en los dientes.

Rebeca me mira, no parece sorprendida, yo tampoco lo estoy, la noticia ha saltado rápido a telediarios y redes: 'Ajuste de cuentas en tres establecimientos de la capital'.

Día 5: parte 2

- Este es el cuarto homicidio (¿Tercero? fue doble) que ocurre en menos de un año, y siempre a hosteleros - Sonia está preocupada, mueve la cucharilla del café cada diez segundos, me crispa un poco-; la policía no hace nada, están capados.

Se limitan a respaldarse en que todo invita a pensar que el asesino sólo acaba con...

viernes, 3 de enero de 2025

Día 5

Sara está durmiendo, me encanta contemplar su rostro, recorrer con mis dedos su cabello. Me parece una mujer tan fuerte, con las ideas tan claras... Ojalá ella siendo mía.

Esto es algo que me pasa siempre, hay quien dice que tengo un anillo preparado para cada pareja que he tenido o he podido aspirar a tener. Esperanzas de ser correspondida, de vivir un cuento de hadas. La realidad es que para ella sólo soy un juguete que la acompaña, me utiliza para echar el freno y escucharse así misma. Es horrible, sobretodo por mi parte, vuelvo a caer una y otra vez en sus manos. 

Sé que se ha despertado y que sólo se hace la dormida, sé que le encanta que la contemple, su ego es espléndido.

Sonia

Han vuelto a aparecer muertos, de nuevo dos hosteleros.

- Llevamos así tres meses, ¿A qué espera la policía? - la gente no para de repetirlo.

Día 4: parte 3

El encargo está hecho. Dos cabezas, de gemelos. Estos hermanos habían firmado fuerte su desdicha al dejarnos a deber dinero. Una y otra vez les avisamos, les ofrecimos incluso pagar fraccionasdo, como si de verdad hubiera sido sólo un préstamo.

Supongo que no entendieron el riesgo.
Terminé de cerrar la bolsa, las dos cabezas seguían ensartadas en mitad del parque. Ya llegaría alguien para dar la voz de alarma.

Ajuste de cuentas.
Así se titularía el periódico de este jueves.

Sonia

Le importó, pero se tomó su tiempo para reaccionar, se encogió de hombros y dejó salir el aire de golpe. Me fijé en sus labios, siempre me encantaron.

- Seguiré remando contigo, si es lo que hay, al menos aquí me cuidas bien.

Perfecto.

Día 4: parte 2

Hoy no trabajo, es Domingo de Ramos. La ciudad está hermosa, resplandeciente. Camino por la calle Real, adornada de banderas, vítores y flores. Me encanta el olor a incienso, siento cómo todo me transporta a mi juventud, cuando creía en Dios y la Iglesia.

Estoy esperando a Sara, hemos quedado en una terraza. Invita ella.

Día 4

Me encanta desayunar fuera de casa, un capricho tan caro como cualquier otro vicio. Sonia habló conmigo, finalmente había decidido sacarme a mí las horas del contrato, era quien más tenía (aún). Cotizar menos, trabajar más. Todo un éxito: viva la hostelería, viva España.

No culpo a mi jefa, cada vez se gastan menos los clientes (no pueden) y día tras día los impuestos suben. Prometieron ayudas, pero la realidad es que luego no 'cumples' los requisitos para poder alcanzarlas.

De regreso me llego al supermercado, la cuña de queso que tanto me encanta... 8 euros. Recuerdo lo que recibo por mi hora de trabajo: 7. 
¿Alguien lo entiende? ¿De verdad debo emplear toda una hora de mi vida para poder comer una cuña de queso? Un queso cualquiera, por cierto, ni me planteo un queso de verdad.

Lo compro.
Vuelta a casa.

Mi cabreo va en aumento, sé que no es Sonia la culpable, tampoco está en mi mano la solución. Asfixiar a la clase media, convertirla en baja, promover la ansiedad, los créditos, la violencia... Todo vale.

Sonia

- Vamos a tener que hacer ajustes con los horarios y el personal.

No sé cómo darle esta noticia, ni a ella ni a ninguno de mis otros empleados.

- Con lo que sacamos de beneficios no consigo levantar cabeza - me da vergüenza, el que era mi sueño comenzó de la mejor de las formas, hoy apenas me llega a fin de mes -; cuando la cosa mejore volveré a...

-¿Contratarnos? - escucho una voz, irónica, directa, alteradísima -, ya nos tienes en negro varias horas y contratados apenas dos o tres, esto ya es de risa Sonia, se acabó, me bajo del barco.

Estampó la bayeta contra la mesa más cercana y se fue. Cerró con fuerza al salir, la puerta de cristal cimbreó. Dramático.
Los demás empleados me miraron.
Se hizo el silencio.
Suspiré.

- Bueno, ...ya sólo quedan entonces tres horas a recortar entre todos.

Día 3: parte 3

Me he dejado la piel, literal. Jamás pensé que iba a ser tan dramático ésto... Es decir, siempre se revuelven, pero tanto como para ser capaces de empujarme contra una pared...
Supongo que hay gente que reacciona de forma distinta a las drogas. A partir de ahora doblaré la dosis para los hombres, decidido. Es innecesario que me alteren, quiero que luego sean reconocibles.

Degollo.
Limpio.
Me alejo.

Fácil, un trabajo bien hecho.
Disfruto cuando son familias.

miércoles, 1 de enero de 2025

Día 3: parte 2

Una mesa difícil, tres adultos y dos niños. Cuatro y seis años diría yo. Están dando tumbos por todo el restaurante, lo último ha sido un tras pies que ha acabado contra la mesa de otros clientes.

Sonia está desbordada y esa mesa es mía.

Día 3

Decidas lo que decidas, la humedad siempre va a terminar con tu mejor peinado.

Recogido en moño alto, rímel y labios color crema. 

Hoy serán dos horas de servicio.

Salgo del piso, al bajar las escaleras recuerdo supervisar el buzón. Ya apenas entregan cartas, aunque yo sigo esperando el nuevo mensaje de Sara... Como no usa teléfono, es el mejor método.

Además, ya celebramos mi cumpleaños, y en Marzo es el suyo. Me gustaría saber a dónde quiere ir, tal vez le apetezca hacer algo especial, cumple treinta.

Llego al bar, Sonia está contenta, hoy hemos vuelto a tener pleno de reservas, y parece que llegarán todos. Los lunes son buenos días para la hostelería, quien sale a tomar algo o tiene una cita... Cumple.

Sonia

A veces pienso que trabaja demasiado, primero está el bar, luego su madre y, por último, esas horas extra en la biblioteca.

Me gustaría que tuviese algún romance, este cumpleaños volvimos a celebrarlo solas. Fue puntual, al menos cuando es para quedar por ocio siempre cumple. Mañana entramos en Febrero, tengo que hablar con ella... ¿Quién es Sara?

Día 2: parte 3

Saqué la navaja, entró en pánico.

Retrocedió, se enredó con sus propios pies. Cayó al suelo, de culo y destrozándose el brazo izquierdo.

Intentó levantarse.
Quedó de rodillas por el dolor.

Me miró, blanco. 
Ungidos sus ojos de miedo.

¿Dónde estaba el macho cabrío de antes? Cómo cambia la gente en apenas media hora.

- Déjame ir - dijo.
- No quiero - respondí.

Llueve.



Día 2: parte 2

La mesa once se retrasaba, la lista de reservas estaba completa, dos posibles servicios extra fuera, en la puerta, para cuando quedase hueco colocarse y tres llamadas perdidas a los que no venían. El retraso era de más de veinte minutos.

Experiencia.
Sabes que es mejor afianzar cuatro comensales que cinco donde a saber se les perdió la pista. Lo tenemos por escrito, si no estás, tres llamadas y se pasa al siguiente que si esté presente.

Por lo normal, cumplían. Hoy se habrían pasado de cañas en el bar de mediodía y todos sabíamos que no aparecerían.

No le di más importancia.

Dos horas después, ya estaba camino a casa. El cierre lo hacía Sonia, yo sólo debía lidiar con dos horas puntas y dos de copas. Listo.

Entré al portón, subí las escaleras hasta el segundo, dejé las llaves tras la puerta, el abrigo en el sofá y entré en la ducha. Insoportable. La hostelería en Sevilla era un infierno, ¿Cuántos turistas habría atendido hoy y en cuántos idiomas habré chapurreado para conseguir 15€ de propina?
Ganó más por propina que con mi sueldo. Un clásico.

El agua caliente me alivia, quiero quitarme el olor a frito, aceite, sudor y tabaco. Sigo sin entender por qué sigue fumando la gente, es caro, da cáncer, huele mal y te estropea la piel. No le veo la gracia.

Sonia

- Te quiero un montón, ¡Pero que sea la última vez que llegues tarde!

Cuatro horas programadas.
Servir, atender, limpiar...