miércoles, 1 de enero de 2025

Día 2: parte 2

La mesa once se retrasaba, la lista de reservas estaba completa, dos posibles servicios extra fuera, en la puerta, para cuando quedase hueco colocarse y tres llamadas perdidas a los que no venían. El retraso era de más de veinte minutos.

Experiencia.
Sabes que es mejor afianzar cuatro comensales que cinco donde a saber se les perdió la pista. Lo tenemos por escrito, si no estás, tres llamadas y se pasa al siguiente que si esté presente.

Por lo normal, cumplían. Hoy se habrían pasado de cañas en el bar de mediodía y todos sabíamos que no aparecerían.

No le di más importancia.

Dos horas después, ya estaba camino a casa. El cierre lo hacía Sonia, yo sólo debía lidiar con dos horas puntas y dos de copas. Listo.

Entré al portón, subí las escaleras hasta el segundo, dejé las llaves tras la puerta, el abrigo en el sofá y entré en la ducha. Insoportable. La hostelería en Sevilla era un infierno, ¿Cuántos turistas habría atendido hoy y en cuántos idiomas habré chapurreado para conseguir 15€ de propina?
Ganó más por propina que con mi sueldo. Un clásico.

El agua caliente me alivia, quiero quitarme el olor a frito, aceite, sudor y tabaco. Sigo sin entender por qué sigue fumando la gente, es caro, da cáncer, huele mal y te estropea la piel. No le veo la gracia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario