No sé cómo darle esta noticia, ni a ella ni a ninguno de mis otros empleados.
- Con lo que sacamos de beneficios no consigo levantar cabeza - me da vergüenza, el que era mi sueño comenzó de la mejor de las formas, hoy apenas me llega a fin de mes -; cuando la cosa mejore volveré a...
-¿Contratarnos? - escucho una voz, irónica, directa, alteradísima -, ya nos tienes en negro varias horas y contratados apenas dos o tres, esto ya es de risa Sonia, se acabó, me bajo del barco.
Estampó la bayeta contra la mesa más cercana y se fue. Cerró con fuerza al salir, la puerta de cristal cimbreó. Dramático.
Los demás empleados me miraron.
Se hizo el silencio.
Suspiré.
- Bueno, ...ya sólo quedan entonces tres horas a recortar entre todos.
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